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Descripción

Este libro es un decreto usando las artes de modo invocativo,

como se empleaban en épocas de caza y recolección:

para producir los sucesos desde lo interno hacia el entorno,

con la certeza de que lo que digo se plasma.

En aquellos tiempos iniciales el ser humano era un habitante

más de este planeta, no existían las escuelas, colegios,

universidades y se usaban las artes como herramienta para

la transmisión del conocimiento. Mediante el canto, la danza,

la cerámica, la pintura, el teñido y tejido, el teatro, etc.

pasaban de generación en generación los mitos que relataban

el origen del universo, de las deidades, del planeta, del

territorio, de la tribu o de una persona que acababa de nacer.

Las artes tenían un sentido mágico y ritual.

Milenos atrás la gente andaba sin ropa y vivía al ritmo

del latido de la Tierra; para comunicarse usaban la telepatía.

La palabra entonces se empleaba para curar, cantar y producir

realidad, se le daba al habla un uso mágico y devocional:

desde la ética, sabiendo que el gesto gesta. Si se hablaba,

era con sumo respeto, reconociendo el poder creativo y destructivo

de eso que distingue a las personas del resto de las

especies animales.

Deseo que este libro se emplee en enseñanza de todo

tipo y nivel, es una invitación a usar la palabra cantada

como medio para conservar las plantas y animales nativos.

Mientras honramos sus virtudes y formas de vida cantamos

sonidos que siguen vibrando hasta plasmarse. Y así sostenemos

la vida, nombrándola.

12

La transmisión de conocimiento a través del arte invocativo

nutre al entramado cósmico, lo sostiene, lo hace posible

y perdurable, lo renueva y enaltece.

Según relatos antiguos de toda cultura y tiempo Dios

crea el Universo hablando: Eso podemos ser, eso podemos

hacer. Así es que elijo invertir energía creativa en nutrir al

Bosque, en vez de combatir hacia afuera con quienes pretenden

debilitarlo.

Escribí coplas del Bosque como una extensión natural

de mi vida en este entorno. Uso mi vida como “caso” de una

persona que vive al ritmo de la Tierra para transmitir la cosmovisión

circular de ciclos en 4 fases.

También creé coplas autorreferenciales, que funcionan

como decreto, órdenes o “frases resultado” con las que digo

lo que deseo plasmar y me enfoco en lo que me quiero transformar.

En este libro hay palabras cómplices de misterios, que

siembran verdades, destierran ficciones, señalan interrelaciones

entre fuerzas naturales, especies y reinos, brindan

datos fenológicos, citan usos medicinales, comestibles o tintóreos

de especies vegetales. Aquí también hay coplas que

honran funciones eco-sistémicas y nos invitan a re-pararnos

para ocupar el lugar de personas sagradas que conservan y

restauran el Bosque Sagrado.

“Las coplas hacen que las cosas pasen”

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